Una de las cosas que más me llamó la atención cuando estuve de Erasmus en Londres fue el observar la cantidad de carteles en contra del plagiarismo que había en la Universidad, el tener que firmar al dejar un trabajo que no habías plagiado, la cantidad de información que daban sobre cómo citar. Me sorprendió y a la vez me gustó y me ayudó al regresar a España a seguir en esa línea.
Porque, ¿qué ocurre aquí? Pues justo lo contrario. La biblioteca de la Universidad británica era impresionante, y mientras buscaba libros encontré uno que para sorpresa mía había sido el libro base de la profesora que tuve el curso anterior aquí, pero que NO había citado nunca. Mientras pasaba las hojas encontraba los ejemplos, los ejercicios, los esquemas que ella nos ponía en clase como si fueran suyos. Y, buscando desesperadamente información en internet mientras hacía un trabajo de literatura, me encontré en una revista que hay que pagar todos los apuntes de otro profesor, que muy “inteligentemente” había cambiado el logo de la revista por el de su asignatura y había añadido su nombre. A esa revista llegué porque aún me servía la clave de la universidad inglesa que permitía acceder a muchas revistas.
Si esto hacen los profesores, ¿qué no harán los alumnos? pues obviamente copiar a destajo y la mayoría de los profesores, aún sabiendo que es copiado lo dejan estar.
Con ello fomentamos el no hacernos responsables de nuestras acciones, el no valorar el trabajo de otros, reconocerlo y a partir de él dar un pequeño paso hacia delante. Realmente me da pena que en nuestras universidades, tanto profesores como alumnos crean que son geniales y que saben mucho porque ofrecen apuntes de otros.
Hay una universidad en Noruega, la Universidad de Bergen, que ha publicado en Youtube un vídeo sobre el plagio,¡¡¡merece la pena verlo!!!.
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