Este fin de semana fui al cine, hecho que cada vez es más difícil por el precio… Fui a ver la película francesa de De dioses y hombres. Película basada en un hechos reales que ocurrieron en 1996 en Argelia. Ya conocía la historia, incluso había leído el testamento del superior. Pero, aún así, la película me impresionó, me conmovió.
El ritmo, para algunas personas puede ser lento. No es un thriller, ni es Harrison Ford huyendo a todo correr. Es el pacífico ritmo monástico, un ritmo de paz, para poder saborear aquello que se vive.
Me ha gustado cómo presentan la vida de pequeña comunidad trapense entre los musulmanes: vecinos que se ayudan, se quieren. Hermanos que celebran, rezan y comparten con cariño su día a día. La grandeza es lo pequeño.
Espectacular también cómo presentan los diferentes tipos de oración de los monjes así como su ora et labora. Y, ¡el cariño con el que se relacionan!: el leerle el periódico, quitarle las gafas, el masaje…. delicado, sencillo, ¡grande!
Otro aspecto a destacar son las reuniones comunitarias, en ella con gran respeto se interpelan, expresan su opinión acogiendo la del otro sin criticarla. Oran.
Además, logran reflejar el proceso interno de cada monje: las dudas, el miedo, el cuestionarse su vocación. Y, me impresionó el proceso que hace cada uno, para con paz, tomar la decisión que consideran es la que se les pide en ese momento: quedarse porque son hermanos de sus vecinos y ellos no pueden huir y esperan de ellos su apoyo. ¡Cómo descubren que ellos ya entregaron su vida y por tanto ya no pueden perderla!: “porque soy libre”.
El testamento expresa la clave de su vida: el amor y el reconocimiento que aquellos que les asesinan no son todos los musulmanes, sino los radicales que son iguales en todas las creencias y que justifican todo por su ideología.
Mucahs más cosas me han gustado, por hoy es suficiente. ¿A ti qué te ha parecido?